¿Pastores o gestores?

March 21, 2018

Una de las grandes confusiones que surgen del modelo de la iglesia siendo encabezada por un pastor es la deficiente distinción de dones espirituales que encontramos en el Nuevo Testamento. En Efesios 4:11-16 se definen claramente las tareas de los cinco ministerios (apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros). Estos ministerios son «los dones del Cristo» para su iglesia (Efesios 4:8). El propósito y fin de ellos es:

- Equipar a los miembros de las iglesias a hacer la obra de Cristo en sus contextos cotidianos.
- Edificar el cuerpo de Cristo.
- Velar por la unidad de la fe.
- Procurar su madurez en cuanto a carácter y doctrina.
- Enseñar el camino de la verdad en amor.
- Enseñar una vida en sumisión a la cabeza que es Cristo.
- Ayudar a cada miembro a encontrar y cumplir su función dentro del cuerpo.

En ninguna parte de Nuevo Testamento un representante de los cinco ministerios era el líder principal de una iglesia local. Gracias a lo que leemos en Hechos 15 podemos ver que ni siquiera la iglesia de Jerusalén fue dirigida por los apóstoles. Allí vemos un equipo dinámico y altamente funcional que busca a Dios y toma decisiones sinérgicamente.  

Otros pasajes nos enseñan que estos ministerios existen en primer lugar para darle un fundamento a la iglesia, tanto universal como local:

Ejemplo 1 (Hechos 2:42):  «Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones».

Ejemplo 2 (Hechos 6:1-7): «En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria. Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra. Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía;  a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos. Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe».


Ejemplo 3 (Efesios 2:20): «Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo»

Como se puede ver estos ministerios no tenían tareas administrativas en la iglesia. Su dedicación era invertirse en el discipulado de los creyentes. La organización y administración de la iglesia en sus aspectos prácticos (como el manejo de los edificios, la planificación de eventos, las finanzas, la contabilidad, y un largo etcétera) y cotidianos no les correspondía a ellos. Y, exactamente esto, es uno de los mayores problemas de las iglesias de hoy. El pastor es considerado el gerente general, responsable por todo. Llamemos a este modelo: «iglesia pastor-céntrica».

¿Porqué creo que el pastor no debería ser gerente general de la iglesia?

El Nuevo Testamento menciona los dones del Espíritu Santo que sirven para capacitar a los ancianos de las iglesias a ser los gerentes generales. En Romanos 12:6-8 encontramos una lista de dones del Espíritu Santo que incluye uno llamado: «el que preside». Esta palabra aparece también en 1ª Timoteo 5:12 y 17, donde se refiere a los ancianos de la iglesia. Su raíz griega se refiere a lo que hoy se llamaría un ejecutivo ó manager. Este don es un don de liderazgo en el sentido de manejar todos los aspectos de la iglesia en los cuales los cinco ministerios no deberían estar metidos.

Para demostrar que Dios hace una diferencia entre el ministerio de los ancianos y los cinco de Efesios 4:11, él proporciona otro don espiritual en 1ª Corintios 12:28 que se distingue de los cinco: «Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas». Sabemos que el contexto del capítulo 12 de 1ª Corintios es acerca de los dones del Espíritu Santo. Obviamos que Dios mismo considera que existe la necesidad de proveer dones de liderazgo aparte de los dones de Cristo (los cinco). La frase «los que administran» se refiere a la palabra griega de donde obtenemos la palabra cibernética. Esta palabra se refiere a la persona que lleva el timón en un barco. Sabemos que el que lleva el timón es el que determina la dirección a donde se va a ir el barco.

Por fallar en reconocer estos dos tipos de dones y su distinción, la iglesia sufre daños innecesarios. Por ejemplo: si una persona tiene el llamado de pastor en el sentido de Efesios 4:11-16, pero en la realidad se tiene que dedicar mayormente a tareas administrativas y ejecutivas, no está sirviendo a Dios como se debe, esta persona se sentiría frustrada ante las tareas administrativas asignadas porque no tiene los dones correspondientes. Al contrario, si una persona con los dones de liderazgo tiene que hacer el trabajo de pastor, va a acabar totalmente quemado y tenderá a desilusionar a la gente por la poca atención que les brinda.

Hans-Claus Ewen, Alemania marzo del 2018

 

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September 17, 2020

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