3 contextos perfectos para compartir tu fe.

A través de los años, he notado al menos tres tipos diferentes de contextos de evangelización que podemos encontrar cuando nos involucramos en el evangelismo personal. Por supuesto, si hay tres tipos de contextos, puede haber 33; pero para los propósitos de este artículo, veamos solo estos tres.

Primero, hay evangelismo de contacto.


Este es el tipo de situación similar a lo que se describe en Juan 4, donde Jesús se encuentra con una mujer en el pozo y habla con ella, o en el pasaje de Hechos 17, donde vemos a Pablo en Atenas hablando con alguien que se encontraba en el mercado (o Ágora).


Único en este contexto es el hecho de que el que tiene el corazón para compartir el amor de Dios, y su oferta de perdón en Cristo, sale y se encuentra con alguno que pasa por allí. Estos acercamientos son absolutamente intencionales.


Tanto Jesús como Pablo estaban allí con el objetivo de compartir el evangelio con los demás. Es interesante observar que ambos comienzan sus conversaciones con temas que son accesibles y dignos de mención, asuntos comunes a todas las personas. Jesús comienza su diálogo con la mujer en el pozo a través de la siguiente petición: «Dame agua para beber». La mujer se sorprende por la indiferencia de Jesús hacia las costumbres sociales y con esto despierta su curiosidad. La discusión está abierta y se extiende hasta el momento en el que se presenta el evangelio a un alma hambrienta.


Del mismo modo, Pablo habla usando los signos que observa en la cultura. En consecuencia, es llevado ante los intelectuales de Atenas cuando se reúnen en el Areópago. Aquí, la observación de Pablo de la cultura ateniense proporciona otros puntos de contacto y él puede abrir la puerta más ampliamente, permitiéndole compartir el evangelio también en el contexto de una creciente curiosidad.


Debe notarse que el que comparte el evangelio es totalmente intencional al respecto. A veces, alguien que tiene un corazón para ganar a otros para Cristo puede querer preguntarle a un completo extraño: «Estoy hablando con la gente acerca de Jesús, ¿estarías dispuesto a hablar?» Esto pone todas las cartas sobre la mesa y da la persona tiene la oportunidad de decir «sí» o «no».


Mi experiencia personal es que aproximadamente el 60% de las personas a las que les pregunto están dispuestas. Creo que, en parte, la apertura se debe a dos cosas:


1. Jesús dijo que los campos ya están blancos para la cosecha (Juan 4:53), con esto se refería a que hay personas que quieren saber acerca de él, y que él ya preparó sus corazones de antemano. Entonces, una buena oración para hacer sería: «Señor, si preparas a la gente para escuchar acerca de ti, estoy dispuesto a compartirles de ti. ¿Serías tan amable de llevarme a aquellos cuyos corazones están dispuestos a hablar de estas cosas?» Si alguien dice que no tiene ningún interés, agradezco a esa persona por su tiempo y sigo adelante. Sin embargo, siempre encuentro gente interesada e incluso ansiosa por hablar.


2. Creo que nuestra cultura está espiritualmente hambrienta. Nuestra sociedad secular sigue siendo en gran parte silenciosa sobre las conversaciones serias sobre las cosas espirituales. Creo que Agustín tenía razón cuando dijo: «Nuestros corazones están inquietos. Oh Dios, hasta que encuentren su descanso en ti».
Cuando alguien esté dispuesta a hablar, preséntate a esa persona y pregúntale si es una persona de fe. Escucha su historia. Pídele a Dios que te guíe. Cuando llegue el momento de presentar realmente el evangelio, sabrás un poco acerca de la necesidad sentida de esta persona y podrás conectar las buenas nuevas con su necesidad. Por supuesto, no todos están tan conectados para participar en este método usado tanto por Jesús como por Pablo, pero quedan por lo menos otras dos formas.


En segundo lugar, hay evangelismo circunstancial.


Esto ocurre cuando una persona se encuentra a sí misma en determinado contexto junto con otra persona a través de las circunstancias. Esto puede incluir sentarse al lado de alguien en un avión, en un taxi o en Uber, o en la sala de espera en el consultorio del médico. En estas situaciones, es relativamente fácil comenzar una conversación trazando la conversación sobre el contexto mismo para su discusión.


En un taxi, se pregunta si el conductor es de esa ciudad, o cuánto tiempo ha estado conduciendo. Incluso puedes pedirle a la persona que le cuente la historia de su experiencia de conducción más inusual. A veces son muy divertidos y sirve para abrir la conversación.


Comienza por hacer preguntas: «¿Cuál es su nombre?», «¿De dónde eres?», «¿Es esta la ciudad donde aprendiste a conducir?». Escucha atentamente las respuestas. Cualquier nueva información te abre paso para preguntar cosas cada vez más profundas. No actúes como un entrevistador o como  un molesto rellenado de encuestas, lo importante es ser amoroso y estar genuinamente interesado en la persona y su historia.


Eventualmente, el hambre espiritual se manifiesta y luego hay un lugar para introducir el evangelio de una manera natural y discreta. He visto esto suceder una y otra vez a lo largo de mi vida. No tengo el don del evangelismo, pero tengo el interés evangelístico como un gran valor. Estoy agradecido con aquellos que compartieron el evangelio conmigo, ¿cómo lo consiguieron?: fueron sensatos y audaces al mismo tiempo.
Además, he tratado de aprender de mis errores y crecer, a través de la práctica, para mejorar en esta disciplina espiritual tan importante. El cristianismo es misional. Todos estamos llamados a dejar que otros sepan que Dios los ama incondicionalmente y que no hay ningún fracaso en la vida que él no pueda perdonar.


Tercero, hay evangelización de amistad.


Muchos dicen que el evangelismo de contacto y el evangelismo de contexto está más allá de su zona de confort. Prefieren mantener su evangelismo en el ámbito de hablar con amigos. Pero el evangelismo de la amistad también tiene sus desafíos. A menudo, la amistad ha crecido y se ha desarrollado, a veces durante años, y el tema de las cosas espirituales nunca ha salido en las conversaciones.


Con el tiempo, el amigo puede saber cosas sobre nosotros que nos hacen parecer hipócritas si sacamos el tema. A veces, después de largos silencios sobre estos asuntos, se vuelve más y más difícil hablar sobre lo que podría haber sido embarazoso para nosotros haber abordado hasta ahora.


Hay una organización (https://www.cru.org) que aconseja una forma muy efectiva de abordar el tema en estas circunstancias y traer el evangelio a la conversación. Ellos recomiendan comentar a tu amigo algo como lo siguiente:  «Sabes, el otro día estaba pensando en nuestra amistad y me avergoncé de una cosa en la que he fracasado. Te conozco desde hace años. Sé mucho sobre ti: tus equipos deportivos favoritos, tus restaurantes favoritos, incluso los nombres e intereses de tus hijos. Pero me di cuenta de que nunca hemos hablado de cosas espirituales. No sé nada de tu historia espiritual. ¿Crees que, en algún momento podemos hablar de esto? Me encantaría escuchar tu historia».


Cru encontró que alrededor del 90% de las personas responden: «Sí, podemos hacerlo alguna vez». La próxima vez que tenga una pequeña charla con el amigo, no mencione el tema. Pero la próxima vez que hablen juntos, recuerden que ambos pensaron que «en algún momento» podrían tener esta conversación para poder escuchar la historia espiritual de su amigo.


Haga una cita para almorzar o desayunar y escuche. Haga las preguntas apropiadas para profundizar. Después de escuchar la historia, inevitablemente se escucharas que te pide: «Cuéntame tu historia también». Esto te brindará la oportunidad de contar tu propio peregrinar hacia la fe. Podrás conectar tu historia a la necesidad sentida en la historia de tu amigo.


Si ves un interés profundo, no temas preguntar: «¿Hay alguna razón por la que no quieras confiar en Cristo ahora?». Si tu amigo tiene algún obstáculo en el camino, no permitas que sea un obstáculo para la conversación. Sigue adelante y ten la confianza de ir más profundo para intentar aportar una solución a sus dudas u objeciones. Es probable que él o ella estén abiertos a hablar de esto, y la conversación sobre cosas espirituales se convierta en un nuevo hilo en el tejido de la amistad.


Sigue orando. Con el tiempo, es probable que realmente estés haciendo un evangelismo de amistad.


Estos tres tipos de contextos para el evangelismo son fácilmente accesibles e increíblemente divertidos. ¡Digo «divertidos» porque pocas cosas son más agradables que estar en sociedad con el Dios del universo y sentir en tu vida que él está amando a otros a través de ti!

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El Dr. Jerry Root es profesor de evangelismo en  Wheaton College y director la Iniciativa de evangelismo en Centro para el evangelismo Billy Graham. Este artículo apareció originalmete en inglés en The Exchange

 

Edmundo Hernández es asesor y consultor de pastores y equipos de liderazgo desde la ciudad de Barcelona, España.

 

 

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September 17, 2020

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